lunes, 12 de marzo de 2018

EL INICIO DE LA TORTURA

EL INICIO DE LA HISTORIA DE LA TORTURA


LA ERA ANTIGUA 

Grecia

La era antigua de la tortura comienza en la antigua Grecia la tortura se aplicaba a los esclavos -y en ciertas circunstancias a los extranjeros- cuando testificaban en un juicio para asegurarse que decían la verdad. La palabra dada por un miembro de pleno derecho de la polis era suficiente porque poseía honor, en cambio el esclavo carecía de ese estatus ya que ni siquiera era una persona -era "ganado de pie humano",  por lo que sólo la coerción física hacía equiparable su testimonio al de un ciudadano.​ El argumento utilizado por los griegos para este diferente trato del ciudadano –que nunca podía ser sometido a tortura- y del esclavo era que el hombre libre que cometía perjurio era declarado infame  lo que significaba una pérdida de derechos, y además debía pagar una multa. Estos castigos no se podían aplicar al esclavo pues carecía de honor y de dinero.




Roma 

En la República, como en Grecia, sólo los esclavos podían ser torturados, pero únicamente en los procesos criminales, no en los civiles –en el siglo II d.C. también se extendió a este ámbito-.​ Existía la prohibición de que los esclavos fueran torturados para conseguir pruebas contra sus amos. Hasta una fecha tan tardía como el año 240 d.C. se mantuvo el derecho del propietario a castigar y a torturar a sus esclavos, cuando sospechaban que habían cometido un delito contra ellos dentro de sus propiedades.


El ciudadano nacido libre gozaba de inviolabilidad y no podía ser sometido a tortura, pero durante el primer siglo del Imperio se introdujo la tortura judicial y extrajudicial en los casos de traición (crimen laesa maiestatis) por orden del emperador. "La idea de majestad que antes residía colectivamente en el pueblo romano ahora residía en la persona del emperador. El emperador no podía hacer la ley, pero podía establecer excepciones a la ley que no reconocían necesariamente los viejos privilegios del hombre libre, particularmente cuando estaba en peligro la seguridad imperial (o se imaginaba que lo estaba)". Suetonio relata que "mientras Calígula almorzaba o se divertía, a menudo se hacían en su presencia interrogatorios mediante tortura", Claudio, " siempre exigía el interrogatorio mediante la tortura", y Domiciano, "para descubrir conspiradores ocultos, torturaba a muchos del partido opositor mediante una forma de indagatoria, insertando fuego en sus pudendas, y también les cortaba las manos a algunos de ellos".

El potro (miniatura medieval). Fue el método de tortura más utilizado por los romanos.
El nombre que utilizaban los romanos para la tortura judicial era quaestio per tormenta o quaestio tormentorum (quaestio, era la investigación en el procedimiento penal romano; tormentum originalmente se refería a una forma de castigo, que incluía la pena de muerte infamante a la que sólo estaban sujetos los esclavos durante la República, y que a partir del Imperio también se aplicó a los hombres libres por ciertos crímenes). Así la definía Ulpiano:11​

Por tortura debemos entender el tormento, el sufrimiento corporal y el dolor empleados para obtener la verdad

El método de tortura más utilizado por los romanos era el potro. Otros métodos, algunos de ellos tomados de los griegos, eran el lignum, dos trozos de madera que rompían las piernas; el ungulae, uso de garfios que laceraban la carne; la tortura con metales calientes al rojo; la flagelación; la mala mansio (o 'mala casa') que consistía en poner al reo en un espacio estrecho. También diversas formas de pena corporal fuero utilizadas como métodos de tortura, como "el castigo con barras, los azotes y los golpes con cadenas".


EDAD MEDIA 



Alta Edad Media

Según las leyes de los pueblos germánicos la tortura, así como las penas corporales, sólo se aplicaba a los hombres que no eran libres o a los libres deshonrados, por haber sido declarados públicamente traidores, desertores, cobardes o niños salchichas. Al principio en los reinos germánicos que sustituyeron al Imperio Romano de Occidente se aplicaron códigos legales diferentes a los germanos y a los romanos sometidos, y se mantuvo la exención de la tortura a los honestiores y la aplicación de la misma a los hombres libres de la clase inferior. El reino visigodo de Toledo, al unificar los códigos romano y germánico, extendió las leyes sobre la tortura de época romana, que se aplicaría a los hombres libres de clase inferior, a los casos que implicara la pena capital o que fueran castigados con multas superiores a 50 solidi (luego ampliada a 250), lo que implicaba una amplia variedad de delitos, como el homicidio, el adulterio, las ofensas contra el rey y el pueblo, la falsificación o la hechicería.


Representación de un combate judicial en el Códice Dresden del Sachsenspiegel (comienzos del siglo XIV), en el que se ilustra cómo los combatientes deben compartir el Sol, colocándose paralelos a sus rayos de forma que ninguno tenga ventaja.
El derecho penal durante la Alta Edad Media en Europa, especialmente entre los siglos IX y XII, era "privado". La autoridad pública no buscaba ni investigaba los crímenes, sino que sólo intervenía a petición del que sufría el agravio, que se convertía en acusador. Este, tras hallar el tribunal apropiado (el que declarase tener jurisdicción sobre ambas partes), "presentaba su acusación, declaraba bajo juramento y llamaba a la otra parte al tribunal para que respondiese". El acusado sólo necesitaba jurar que la acusación era falsa, aunque a veces el tribunal requería el juramento de otros hombres libres que corroboraran el del acusado, aunque no hubieran sido testigos de los hechos. Y ahí se detenía el juicio. Así pues, "el juramento era la prueba más fuerte que la parte acusada podía brindar", aunque también existía la ordalía y el combate judicial. En aquellos casos en que la reputación del acusado era mala y la acusación conllevaba la pena capital, se podía recurrir a la ordalía o juicio de Dios para determinar si decía la verdad.


Otra forma de solucionar el pleito era el combate judicial entre acusador y acusado, o entre personas designadas por ellos, lo que también se consideraba una forma de ordalía, ya que se basaba en la idea de que Dios sólo permitiría la victoria de la parte que tenía razón. Estos eran los tres modos de prueba, considerados después "irracionales, primitivos y bárbaros", del proceso penal altomedieval. Se basaba en lo que algunos historiadores han llamado "justicia inmanente": "el supuesto de que la intervención divina en el mundo material era continua, de tal modo que se negaba a permitir que las injusticias quedasen sin castigo… La gente aceptaba las sentencias de la ordalía, el juramento y el combate judicial porque creía que eran sentencias de Dios tanto como prácticas antiguas y aceptadas".

La reaparición de la tortura (siglos XII al XV)

En el siglo XII se produjo una "revolución en el derecho y la cultura jurídica" que "modeló la jurisprudencia penal –y muchas otras- en Europa hasta fines del siglo XVIII". Una de sus consecuencias más importantes fue que "el procedimiento inquisitorial desplazó al viejo procedimiento acusatorio y a los "juicios de Dios". En vez del juramento confirmado y verificado del hombre libre, la confesión fue elevada a la cima de la jerarquía de las pruebas, tan elevada, en verdad, que los juristas llamaban a la confesión, la reina de las pruebas".

Los tribunales eclesiásticos fueron los primeros en aplicar el nuevo procedimiento de la inquisitio (que Edward Peters llama "procedimiento legal romano-canónico") en el que los delegados de la autoridad pública iniciaban e investigaban los "crímenes" (el concepto de crimen nace entonces) sin que necesariamente existiese un acusador, reunían las pruebas, recababan los testimonios de los testigos y emitían la sentencia. La clave del cambio estuvo, según Edward Peters, en la superación de la idea de la "justicia inmanente", resultado no sólo de la recepción del derecho romano sino sobre todo de una compleja serie de cambios sociales, políticos y culturales que se produjeron a lo largo del siglo XII. "El mundo de la experiencia humana exigió que se buscasen pruebas, que se clasificasen los testigos y se los interrogase bajo juramento, y que el acusado tuviera algún medio racional de defensa contra las acusaciones". Pero aún quedaba mucha incertidumbre sobre la validez del procedimiento, de ahí que la confesión fuera la única "prueba" que aseguraba la culpabilidad o inocencia del acusado. La elevación de la confesión a la categoría de regina probatorum ("reina de las pruebas"), especialmente en los procesos que comportaban la pena capital, fue lo que condujo a la reaparición de la


LA TORTURA ACTUAL

El resurgimiento de la tortura (siglos XX y XXI)

El optimismo jurídico de los siglos XVIII y XIX se vino abajo cuando en las primeras décadas del siglo XX retornó la tortura y desde entonces no dejó de aumentar su frecuencia e intensidad.​ "Una serie de Estados empezaron a ignorar el papel protector de la ley, primero en contextos políticos extrajurídicos, y luego en contextos jurídicos comunes. […] En la labor de las comisiones revolucionarias extraordinarias de la URSS entre 1917 y 1922, luego en la Italia y la España fascista y finalmente en Alemania bajo el Tercer Reich, la tortura reapareció bajo la autoridad estatal extraordinaria, revolucionaria y del partido, y más tarde, en algunas circunstancias, bajo la autoridad legal ordinaria.

En cuanto a las causas del resurgimiento de la tortura, Edward Peters señala cuatro factores.


Arresto de un propagandista por la policía zarista. Cuadro de Iliá Repin (1880-1892).
En primer lugar, el crecimiento del aparato policial, especialmente de la policía que se ocupaba de la "seguridad del Estado" -cuyo ejemplo más notorio fue la Okrana de Rusia zarista-, "ofreció amplio espacio para el resurgimiento de la tortura, aun en estados con una judicatura fuerte e independiente y la prohibición por ley de la tortura. El Estado había creado otros funcionarios, además de los jueces, a quienes podía confiarse la tortura, y la prohibición de la ley significaba poco si sólo regía para los jueces y funcionarios de tribunales y no para funcionarios del Estado que estaban fuera de su control".
En segundo lugar, el crecimiento del ejército –el segundo órgano extrajudicial del Estado moderno- y los cambios que trajo consigo la guerra moderna, con la creciente importancia de la inteligencia militar, condujo a la tortura de los prisioneros de guerra y de los espías capturados, justificada por la necesidad imperiosa que tenían los jefes militares de obtener información rápida sobre el enemigo.
En tercer lugar, el cambio en la consideración del delito político que gradualmente pasó a ser más peligroso –y más repulsivo- que el delito ordinario, ya que se oponía al Estado y a la ley entendida como la voluntad del pueblo, por lo que el criminal político perdía los derechos que correspondían al resto de los ciudadanos y debía recibir el trato que merecían los traidores.
En cuarto y último lugar, la aparición de una doctrina totalitaria del Estado en la que éste se sitúa por encima de los derechos individuales (como escribió Mussolini en 1932: "El hombre no es nada… Más allá del Estado, nada humano o espiritual tiene valor alguno").
Peters añade un quinto factor, la experiencia colonial, ya que los Estado europeos utilizaron la tortura o permitieron su uso en sus dominios coloniales de África y Asia, especialmente sobre las poblaciones nativas. Pone como ejemplo el caso de la India británica en la que el empleo de la tortura era habitual. En 1855 un voluminoso informe sobre Presuntos Casos de Tortura en la Presidencia de Madrás hacía una prolija relación de las principales torturas que se aplican en casos policiales por parte de la policía nativa bajo la autoridad de funcionarios británicos sobre nativos que en ocasiones se proseguían… hasta que, tarde o temprano, se producía la muerte.

Por último, Peters destaca que en el siglo XX se ha producido un cambio cualitativo en la tortura respecto a los siglos anteriores. "Ya no se trata principalmente de obtener información de la víctima, sino de vencer a la víctima misma, de reducirla a la impotencia" y como consecuencia de esto "la tortura se ha hecho capaz de infligir una inmensa variedad de grados relativamente escalonados de dolor a cualquiera, durante cualquier cantidad de tiempo, con un éxito invariable".


La Italia fascista

Funeral de Arturo Bocchini (el Fouché de Mussolini y creador de la OVRA), fallecido en Roma en 1940, que estuvo presidido por altos jerarcas de los aparatos de policía fascista y nazi. De izquierda a derecha: Karl Wolff, Reinhard Heydrich, Adelchi Serena, Heinrich Himmler, Emilio de Bono, Rodolfo Graziani y Hans Georg von Mackensen.
Desde su llegada al poder en octubre de 1922, Mussolini y el Partido Nacional Fascista fueron construyendo un Estado que ya no era el garante de los derechos y libertades individuales sino que era la encarnación de la "nación", del "pueblo". En 1929 nació la OVRA, la policía secreta fascista para la represión del antifascismo, que "usó regularmente la tortura contra los sospechosos de ser enemigos del Estado, el partido y el pueblo".

La Alemania nazi

Los nazis llevaron más lejos la doctrina mussoliniana del estado, porque "el mismo Estado alemán se convirtió simplemente en el vehículo administrativo del Partido Nacional Socialista. El líder del partido, Adolf Hitler, personificaba –de acuerdo con la propaganda del partido- la voluntad y comunidad del pueblo, el Volk, y el Volk mismo era concebido de modo radicalmente exclusivo como comunidad nacional histórica… [en la que] el individuo no tenía ninguna identidad ni valor fuera de su pertenencia al Volk". Como consecuencia de esta concepción política todo el sistema judicial alemán fue radicalmente transformado. Se crearon tribunales especiales que se ocuparon de los delitos "políticos" entendidos en un sentido muy amplio, ya que los nazis no confiaban en los jueces del sistema judicial ordinario, y en su cima se situó el Volksgerichthof, el tribunal superior que se ocupaba de los delitos de traición, compuesto en su mayoría por miembros del partido nazi con una escasa preparación jurídica, y cuyas sentencias no admitían la apelación. Lo mismo sucedió con la ley, que ya no garantizó los derechos, sino que fue definida como el "sano sentido de la justicia del Pueblo" (gesundes Volksempfindung). Sobre estas premisas fueron modificadas las formas de los interrogatorios de los detenidos a los que se aplicó la tortura.



Prisioneros del campo de concentración de Buchenwald realizan ante el general Eisenhower una demostración de los métodos de tortura utilizados por los nazis, tras ser liberados (1945).
En plena Segunda Guerra Mundial Heinrich Himmler autorizó el uso del "Tercer grado" –es decir, de la tortura-.

comunistas, marxistas, Testigos de Jehová, saboteadores, terroristas, miembros de movimientos de resistencia, elementos antisociales, elementos refractarios o vagabundos polacos o soviéticos

La Rusia soviética

Los bolcheviques que tomaron el poder en Rusia en octubre de 1917 desarrollaron una nueva doctrina "que afirmaba el derecho de un gobierno revolucionario a tomar medidas para protegerse a sí mismo y a la revolución en general". La aplicación de ese principio transformó completamente el sistema jurídico ruso. En diciembre de 1917 nació la Cheka, la policía política encargada de perseguir a los "contrarrevolucionarios" que recurrió a la tortura de forma casi rutinaria. Como proclamó su creador y primer jefe, Dzerzhinski.


Insignia de la cheka de 1922.
Estamos por el terror organizado –debemos declarar esto abiertamente-, pues el terror es absolutamente indispensable en las actuales condiciones revolucionarias. Nuestra tarea es luchar contra los enemigos del Gobierno Soviético y el nuevo orden de vida.

Así, "los sospechosos podían ser arrestados tarde en la noche, maltratados verbal y físicamente, arrojados a prisión, amenazados con la muerte (y hasta ser llevados a un lugar de ejecución varias veces, para luego ser devueltos a la prisión) y eran juzgados sin ningún procedimiento regular, sin que se les permitiese ninguna defensa".​ Se conocen las formas de tortura empleadas por las checas. La de Voronezh, por ejemplo, metía a los detenidos en unos barriles con clavos tachonados en su interior y les hacía rodar en ellos. La de Kiev ideó un sistema para que un ratón mordiera el pecho del prisionero.


En 1939 un telegrama de Stalin enviado al NKVD, organismo sucesor de la Cheka, decía:

El Comité Central del Partido Comunista de toda la Unión considera que la presión física debería ser usada obligatoriamente, como excepción aplicable a enemigos conocidos y obstinados del pueblo, cómo método justificable y apropiado

El optimismo universalista de posguerra (1945-1955)
Cuando al final de la Segunda Guerra Mundial se conocieron los horrores cometidos por la Alemania nazi y sus aliados y por Japón, numerosas personalidades y organismos propusieron la aprobación de acuerdos internacionales –siguiendo el modelo de las Convenciones de Ginebra- que impidieran que volvieran a repetirse los hechos cuyo conocimiento estaba espantando al mundo. Para ello se recuperó el universalismo de los derechos humanos proclamado a finales del siglo XVIII por las revoluciones americana y francesa y su primera plasmación fue el artículo 55 de la Carta de las Naciones Unidas de 1945 que establecía el "respeto universal por, y la observancia de, los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos sin distinción de raza, lengua o religión".59​ De este artículo de la Carta derivó la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, cuyo artículo 5 hacía referencia a la tortura:

Nadie será sometido a tortura o a tratamientos o castigos crueles, inhumanos o degradantes.





















































































































































4 comentarios:

  1. me perturba el hecho de que el autor de este blog decidiera elegir este tema ,pero es muy interesante como los antepasados uttilizaban la tortura y la imaginacion que tenian para inventar nuevos metodos de tortura

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  2. fue muy buena la información, me sorprende como la gente utilizaba la tortura en el pasado, me gusto el fondo y el tipo de letra, felicidades muy buen trabajo

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  3. estuvo interesante sobre la era antigua de la tortura en grecia y roma

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